El Síndrome de Apnea e Hipoapnea Obstructiva del Sueño

El Síndrome de Apnea e Hipoapnea Obstructiva del Sueño (SAHOS) es una enfermedad prevalente que afecta al 4-6% de hombres y al 4% de mujeres de la población activa y su prevalencia aumenta claramente con la edad. Además, se ha demostrado que el SAHOS está asociado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y deterioro de la calidad de vida.La Clínica Dr. Durántez ha adquirido un polígrafo ApneaLink y una AutoCPAP para incorporar a sus chequeos y programas de seguimiento (en aquellos pacientes que esté indicado), el estudio de la presencia de un Síndrome de Apnea e Hipoapnea obstructiva del Sueño (SAHOS) y, si se confirmara, el estudio de la titulación de las dosis de presión positiva del aire necesarias adaptadas a cada persona.

El Síndrome de Apnea e Hipoapnea Obstructiva del Sueño (SAHOS) es una enfermedad prevalente que afecta al 4-6% de hombres y al 4% de mujeres de la población activa y su prevalencia aumenta claramente con la edad. Además, se ha demostrado que el SAHOS está asociado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y deterioro de la calidad de vida.

Los pacientes con SAHOS presentan episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior acompañados generalmente de ronquido que provocan despertares inconscientes que dificultan un sueño reparador dando lugar a somnolencia diurna, cefaleas, migrañas, falta de concentración, etc. Por otra parte, la oclusión prolongada de las partes blandas de la garganta baja el nivel de oxígeno en sangre (desaturación) impidiendo la correcta regeneración de los tejidos.

Impacto en la salud

Problemas de sueño. Al interrumpirse la respiración durante el sueño, se genera un sueño de peor calidad y fatiga durante el día. La privación de sueño tiene además un efecto negativo en la capacidad del organismo cara administrar la glucosa, por lo que puede aumentar el riesgo de padecer diabetes. Las personas con apnea del sueño son menos activas físicamente, lo cual sumado al incremento del apetito y al deseo de comer, les puede provocar la aparición de aspectos obesogénicos.

Funcionamiento del cerebro. Quienes sufren apnea del sueño registran niveles más bajos de Gaba y niveles desproporcionados de glutamato. Cabe destacar que el Gaba funciona como un inhibidor del ánimo y mantiene a las personas calmadas y por su parte, el glutamato tiene el efecto contrario. Esto quiere decir que cuando los niveles de glutamato están altos, el cerebro se estresa y no funciona igual de bien. La aparición de depresiones comunes es una de las consecuencias más directas de la apnea del sueño.

Envejecimiento acelerado. A medio y largo plazo, la apnea del sueño conlleva insomnio y cansancio crónico e interfiere en la actividad diaria. Además, existen estudios que ponen de relevancia los problemas de esta enfermedad ya que pueden desarrollar otras enfermedades como hipertensión, insuficiencia cardiaca, ictus y cardiopatía isquémica.

Demencia. En concreto, en un 50% de los casos, “las apneas generan pequeñas lesiones vasculares cerebrales que, a la larga, pueden ser causa de demencia”, según indica el coordinador de un grupo de estudio de la Sociedad Española de Neurología, Hernando Pérez. Además, la frecuencia de crisis epilépticas en pacientes con apnea del sueño es mayor.

Problemas sexuales. La apnea del sueño repercute sobre los niveles plasmáticos de testosterona lo que conlleva a una reducción en la producción de espermatozoides y sufrir disfunción eréctil.

Problemas de corazón. Dormir mal y la salud del corazón no es solo por culpa del insomnio. Otras patologías como la apnea del sueño, el síndrome de las piernas inquietas, el sonambulismo, las continuas interrupciones en el descanso, los ronquidos y un largo etcétera lo que están provocando es que tu corazón no descanse bien.

Tipos de apnea

Apnea obstructiva del sueño. Es sin duda la más frecuente. La interrupción del flujo respiratorio se debe a lo que se conoce como oclusión de la vía respiratoria. Es decir, mientras el paciente duerme las partes blandas de la garganta se desplazan hacia atrás y obstruyen la vía ocasionando que la persona deje de respirar.

Apnea del sueño central. Este tipo de apnea del sueño sucede cuando es el cerebro el que deja de enviar las señales apropiadas a los músculos que tiene el objetivo de controlar la respiración. Aquí la vía respiratoria sí que permanece abierta pero los músculos respiratorios están inactivos produciéndose así el cese del flujo respiratorio. El paciente que sufre esta apnea del sueño central se suele despertar por la falta de oxígeno en la sangre.

Apnea del sueño mixta. Muchos profesionales y expertos en apnea del sueño hablan de una tercera apnea. Una apnea híbrida o mixta donde ésta empieza como una apnea central pero acaba derivando en problemas obstructivos. En cualquier caso, sea la apnea que sea, el tratamiento es indispensable cara a poder controlarla y mejorar la vida del paciente y la importante calidad del sueño.

Diagnóstico

El Síndrome de Apnea e Hipoapnea Obstructiva del Sueño (SAHOS) es una enfermedad prevalente que afecta al 4-6% de hombres y al 4% de mujeres de la población activa y su prevalencia aumenta claramente con la edad. Además, se ha demostrado que el SAHOS está asociado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y deterioro de la calidad de vida.Son las unidades de sueño las que lo diagnostican mediante una polisomnografía para evaluar la cantidad y calidad del sueño del paciente o mediante una poligrafía, siendo una prueba alternativa que puede realizarse en el domicilio del paciente y que permite evaluar las variables respiratorias y cardiacas durante el sueño sin necesidad de acudir a dormir a una unidad de sueño hospitalaria. La presencia de un número anormal de apneas/hipopneas durante el sueño asociado con síntomas relacionados con la enfermedad establece el diagnóstico y permite cuantificar su gravedad

Tratamientos disponibles

Presión positiva y continua en la vía aérea (CPAP). CPAP es la terapia contra la apnea del sueño más común y es el tratamiento de referencia. Se trata de un concentrador de oxígeno (CPAP) que consigue nutrir de aire constantemente las vías respiratorias, evitando esa sensación de asfixia nocturna, símbolo de la apnea.

Presión positiva automática en la vía aérea (AutoCPAP o APAP). Varía automáticamente la presión de aire durante la noche para responder a los cambios en las necesidades de presión, lo que puede resultar más cómodo que el anterior porque funciona según las necesidades.

Tanto la CPAP como la APAP consisten en una mascarilla unida a una turbina que emite aire a presiones determinadas que impiden la obstrucción de la vía aérea superior. Para los pacientes con SAHOS normal o leve existe una alternativa de tratamiento que aumenta el espacio de la vía aérea superior adelantando la mandíbula mediante un dispositivo intraoral (DAM).

Cirugía. Más que una terapia contra la apnea del sueño, la intervención quirúrgica es ya una solución drástica. Permite eliminar los problemas de respiración pero como toda operación, conlleva riesgos.

En cualquier caso, es imprescindible el seguimiento del tratamiento para verificar que el índice de Apnea e Hipoapnea (IAH) se mantiene dentro de los márgenes adecuados y para garantizar la adherencia al tratamiento, aspecto clave en síndromes crónicos como éste.

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